
El aire denso y húmedo de la selva vibraba con un eco antiguo. En lo más profundo de las ruinas cubiertas por enredaderas y extraña flora de tonos púrpuras, los estanques de desove habían dictado sentencia. Los Magos Sacerdotes Slann, sumidos en su letargo milenario, habían vislumbrado una perturbación en la red geomántica. El Gran Plan de los Ancestrales exigía sangre, y Lustria estaba a punto de cobrársela.
A la cabeza de esta marea implacable marchaba el mismísimo Kroq-Gar, el último y más anciano guerrero de la ciudad templo destrozada de Xhotl. Montado sobre el lomo de su colosal Carnosaurio, cuya piel rojiza contrastaba con la ferocidad de sus fauces, el legendario Señor de la Guerra alzaba su lanza forjada antes del amanecer de los hombres.
Tras él, la selva cobraba vida. El suelo temblaba bajo el paso rítmico y disciplinado de los pesados bloques de Guerreros Saurio, una muralla inquebrantable de escamas azuladas y escudos de obsidiana. Entre sus filas, la Guardia del Templo custodiaba los artefactos sagrados, liderados por un campeón cuyo anillo mágico ardía con la promesa del fuego purificador.
Flanqueando a la infantería pesada, los Eslizones Camaleón se deslizaban como sombras entre la maleza. Ágiles, silenciosos y letales, sus cerbatanas rezumaban toxinas extraídas de las criaturas más venenosas del continente, listos para diezmar a los enemigos desde la distancia. Junto a ellos, alzándose por encima de la infantería, los imponentes Kroxigors arrastraban sus armas a dos manos, esperando el momento de hacer astillas las formaciones enemigas.
Pero la verdadera magnitud de la ira de los Ancestrales se manifestaba en las bestias colosales que acompañaban a la hueste. Un Escamadura portaba el estandarte de guerra montado en otro colosal Carnosaurio mientras que, con paso lento e inexorable, avanzaba un acorazado Bastiladón. Sobre su caparazón inexpugnable portaba el sagrado Ingenio Solar, un artefacto arcano listo para canalizar la luz cegadora de Chotec y achicharrar a los impuros.
El ejército de escamas azules y rojas emergía de su reino para enfrentarse a las intrusiones del mundo exterior…
EJERCITO DE KROQ-GAR: 2000PTS
372 – Koq-Gar (Vieja Estirpe en Carnosaurio), espada mordisco, escudo, gargantilla de glifos
346 – Portaestandarte Escamadura en Carnosaurio, lanza, escudo, estandarte de guerra y talismán de protección
261 – 16 Guerreros Saurios: GMC, lanza
161 – 10 Guerreros Saurios: GMC
248 – 12 Guardia del Templo: GMC, anillo de ruina
180 – Bastilodon: Ingenio Solar, 4 eslizones
2×61 – 5 Eslizones Camaleón: Campeón
2×154 – 3 Kroxigors: Campeón
Batalla 1: Sangre en el Campo de Justas
ESCENARIO:
IMPERIO DE PABLO: 2000pts
249 – Lector of Sigmar, General, War Altar of Sigmar, Light Armour, Great Weapon
255 – Wizard Lord, Pegasus, Wizard Level 3, Daemonology, Wizard’s Staff, Twin-Tailed Wand, Ruby Ring of Ruin
123 – Captain of the Empire, Shield, Battle Standard Bearer, War Banner, Full Plate Armour, Ring of Taal
55 – Engineer, Grenade Launching Blunderbuss
297 – 29 Veteran State Troops, Shield, Sergeant, Standard Bearer, Griffon Standard, Musician
60 – 10 Free Company Militia, Detachment
202 – 8 Empire Knights, Lance, Preceptor, Standard Bearer, Musician, Drilled
45 – 5 Empire Archers, Fire & Flee, Scouts
203 – 3 Demigryph Knights, Full Plate Armour, Lance, Standard Bearer, Musician
125 – Great Cannon
126 – 6 Outriders, Sharpshooter, Repeater Handgun, Musician
140 – Empire War Wagons
120 – Helblaster Volley Gun
El valle, antaño destinado a la gloria de los torneos y el brillo de las armaduras de justa, se convirtió en un matadero de pesadilla. Los estandartes de Bretonia, que colgaban de las gradas vacías, fueron testigos de cómo el Gran Plan de los Ancestrales reclamaba el terreno. Bajo la sombra del castillo, el aire se saturó con el olor a ozono del Artilugio Solar y el hedor a reptil de las bestias de guerra.
El Flanco Izquierdo: El Rugido que Silenció al Acero
Allí donde la caballería imperial esperaba cargar con honor, se encontró con el terror absoluto. Kroq-Gar y su Portaestandarte invadieron el campo de justas. El suelo temblaba con cada zancada.

Los caballeros del Imperio, curtidos en mil batallas, sintieron un frío ancestral que ninguna armadura podía detener. El terror que emanaba de los Carnosaurios rompió su voluntad: por dos veces, los nobles jinetes dieron media vuelta y huyeron despavoridos antes siquiera de que la sangre llegara al suelo. Desde las colinas, el Cañón de Salvas imperial escupió fuego ininterrumpidamente, intentando abatir a los monstruos, pero los vientos de la magia y el Talismán de Protección tejieron un escudo invisible. Una sola herida fue todo lo que el Imperio pudo infligir a las bestias antes de que el pánico desmoronara su flanco.


El Centro: El Rito de la Resistencia
Mientras tanto, el cielo se llenó de presagios oscuros. Un Mago imperial sobre un pegaso, apoyado por los Batidores, hostigó sin descanso a la Guardia del Templo y al Bastilodón. Las descargas de pólvora y los hechizos mermaron las filas de los elegidos de los Ancestrales, dejando al Bastilodón al borde de la muerte.


En un momento crítico, el silbido de una bala de cañón cruzó el aire, impactando de lleno en el caparazón de la bestia. Pero el destino (o los Ancestrales) intervino: el proyectil apenas fue un golpe seco que no logró penetrar la escamosa defensa. Con una sola herida restante, el Artilugio Solar siguió brillando, un faro de esperanza en medio del humo y en su siguiente turno eliminó por completo a la unidad de Batidores.


El Flanco Derecho: Sacrificio y Furia
En el otro extremo del campo, los Kroxigors protagonizaron una maniobra magistral. Atravesando las filas de los eslizones con una coordinación perfecta, cargaron contra la caballería en Semigrifo. La fuerza bruta de los grandes lagartos logró abatir a una de las bestias imperiales, pero los Semigrifos, heridos en su orgullo, se antepusieron y acabaron venciendo el envite por pura tenacidad.
Sin embargo, el tiempo ganado fue vital. Los Eslizones Camaleón se convirtieron en los héroes anónimos de la jornada. Se sacrificaron con frialdad, ralentizando el avance de la infantería y el Carro de Guerra enemigo. Su entrega evitó que los Semigrifos y el pesado carro llegaran a la unidad principal de Guerreros Saurios, manteniendo el bloque central intacto.

Conclusión
Cuando el humo se disipó y los cuernos imperiales ordenaron la retirada, el campo de justas estaba sembrado de escamas y acero. Una victoria ajustada para los hijos de Lustria 4-3, un recordatorio de que, aunque el Imperio posea el fuego y la pólvora, el Gran Plan no se detendrá ante simples muros de piedra o caballeros de brillante armadura.
Batalla 2: El Choque en los Pantanos
ESCENARIO:
SKAVENS DE DAMIAN: 2000PTS
255- Vidente Gris General, N3 Elementalismos, alfombra magica y demonio de la tormenta
260 – Sacerdote Plaga en Pebetero: MagoN1
73 – Caudillo Skaven Portaestandarte
110 – Ingeniero Brujo N1 Batalla, anillo de ruin
212- 28 Guerreros del Clan: GMC, escudo y Picadora de Condenación
182 – 20 Guerreros del Clan: GMC, escudo y Amerratadora
152 – 20 Guerreros del Clan: GMC y Amerratadora
2×30 – 10 Ratas Gigantes
50 – 5 Lanzadores Viento Envenenado
171 – 9 Mosquetes Jezzails
90 – 5 Corredores de Alcantarilla
145 – Rueda de la Muerte
El hedor a almizcle y el fulgor verdoso de la Piedra Bruja profanaron la quietud de los pantanos. La horda Skaven emergió de sus galerías subterráneas tomando la iniciativa con una coordinación inusual en los hombres rata, avanzando como una marea de pelaje y acero oxidado para asegurar los puntos estratégicos del campo de batalla, mientras manadas de Ratas Gigantes flanqueaban por ambos extremos, buscando las debilidades en la sagrada formación de Lustria.
El primer golpe fue devastador. Desde la distancia, los temibles francotiradores Jezzails fijaron sus miras en el gran Bastiladón. En una sola y ensordecedora salva de proyectiles de disformidad, abatieron a la colosal bestia, apagando el sagrado Ingenio Solar antes de que pudiera canalizar la luz de Chotec sobre el campo de batalla.
La Batalla por los Flancos
La furia se desató en los extremos de la línea de batalla. En el flanco derecho, las imponentes moles de los Kroxigores cargaron con una brutalidad ciega, logrando destrozar una letal Amerratadora antes de verse abrumados. La magia vil y la incesante lluvia de disparos de los apoyos Skaven acabaron aniquilando a los guardianes reptilianos junto con las dos unidades de eslizones camaleón.
Sin embargo, el flanco izquierdo cantó una historia de gloria. Un único Kroxigor superviviente, impulsado por una furia fría, logró alcanzar y hacer pedazos la infernal Rueda de la Muerte, frenando en seco el avance tecnológico de los clanes Skryre y continuando su marcha inexorable a través del fango.
La Furia del Carnosaurio y el Vórtice del Centro
En el centro, el avance saurio fue una apisonadora de escamas y dientes. Los Carnosaurios impactaron contra la élite enemiga, destrozando por completo a la unidad de Guerreros del Clan. Fue allí donde Kroq-Gar demostró por qué es la mano ejecutora de los Ancestrales: en un desafío singular que apenas duró un parpadeo, el viejo depredador desmembró y devoró al Portaestandarte de Batalla Skaven. Aterrorizados por la escena, los francotiradores Jezzails centraron todo su fuego en el legendario general durante los siguientes compases de la batalla, pero tras dos turnos completos de disparos perforantes, las bendiciones de los Ancestrales y su dura piel apenas sufrieron un rasguño superficial.
Mientras tanto, la infantería libraba su propia guerra de desgaste. Un asfixiante Pebetero de Plaga, escoltado por Guerreros del Clan, chocó contra una pequeña cohorte de diez Guerreros Saurios, aniquilándolos bajo una nube de gases tóxicos. Muy cerca, la línea principal se convertía en una picadora de carne, con una mermada unidad de dieciséis Guerreros Saurios enzarzada en un combate a muerte contra la otra gran masa de Guerreros del Clan.


La magia de Lustria también reclamó su tributo. El Campeón de la Guardia del Templo, portando un antiguo anillo mágico, pronunció una sílaba de poder que desató una tormenta de fuego abrazador, calcinando hasta las cenizas al Ingeniero Brujo enemigo.
El Designio Inescrutable de los Ancestrales
La batalla había alcanzado su clímax. El barro estaba teñido de sangre caliente y fría, las líneas estaban rotas y la victoria pendía de un hilo, lista para decantarse hacia cualquier lado en un cuarto turno que prometía ser histórico.
Pero el Gran Plan es un tapiz incomprensible para las mentes mortales. Justo en el punto álgido de la carnicería, una resonancia cósmica sacudió el campo de batalla. Los astros se alinearon bajo el mandato directo de los Ancestrales, y un destello de pura luz celestial envolvió a las huestes de Lustria. En un instante, Kroq-Gar, los feroces Saurios y las grandes bestias fueron teletransportados a otro plano de existencia, reclamados para librar batallas invisibles en otros rincones de la red geomántica.
Los Skaven, confusos y olfateando el aire vacío, se proclamaron vencedores entre chillidos, ignorando que su supervivencia ese día no fue fruto de su ingenio, sino de un dictamen superior que retiró a los verdaderos hijos de los dioses justo antes del golpe final (vamos que me llamó mi mujer y tuvimos que dejar la partida a medias 🤪🤪🤪).

