PODCAST

Las forjas de Karak-Eternum descansan por un momento. A veces, las mejores historias se comparten al calor de una buena lumbre y con jarras llenas de la mejor cerveza enana.

Hace poco, Esther y yo abrimos las puertas de nuestro refugio para recibir a los emisarios del Podcast La Escotilla Estaliana. Tras compartir un buen festín con Afonso y Manolo, preparamos los micrófonos en la buhardilla y nos dejamos llevar por la pasión que nutre nuestro hobby. Charlamos sobre cómo conviven bajo un mismo techo la tenacidad Dawi, la magia de los Asrai y la ferocidad de la tribu Ullfang. Profundizamos en la pintura, la escenografía, la mítica sexta edición y en cómo nos apoyamos en los diseños creados por inteligencia artificial para expandir visualmente el componente narrativo de nuestras colecciones.

Antes de invitaros a escuchar la charla completa, quiero compartir el prólogo exacto con el que estos cronistas decidieron inmortalizar su visita a nuestra fortaleza. Unas palabras que capturan a la perfección la esencia de este rincón del Viejo Mundo:

«Toda historia verdadera posee un latido propio. Esta es una cadencia que se mide en el roce del pincel cargado de acrílico y en el tintineo de los dados sobre la madera.

Hay lugares en el mundo donde las leyendas prevalecen, y bajo el cielo de Murcia, en lo alto de una buhardilla secreta, se esconde uno de ellos. Los viajeros y los amantes del Viejo Mundo lo conocen como La Morada de Pissut.

Bienvenidos al episodio número 54 de La Escotilla Estaliana.

Si decidís tomar asiento al calor de nuestros micrófonos, descubriréis el santuario que Ernesto y Esther han alzado pacientemente a lo largo de los años. Han creado una auténtica sala de los placeres consagrada a Warhammer Fantasy, un rincón donde la complicidad y el arte desafían la fría lógica de la realidad.

Existen relatos que exigen ser escuchados con una copa de vodka ruso en la mano y el cuerpo reconfortado por un buen risotto. Al adentraros en este capítulo, os perderéis por los ecos de la mítica sexta edición, caminaréis por las sendas difusas de los mercados de Wallapop y oiréis la crónica de un hombre capaz de urdir un sutil soborno con botes de resina para abrirse paso hacia una campaña prohibida.

¿Acaso existe un saber oculto que otorga una fortuna inquebrantable a la hora de lanzar los dados o encontrar un lugar donde aparcar? ¿Qué palabras se necesitan para guiar los dedos de alguien que toma el pincel por primera vez y dota de alma a un carro del Caos?

Guardaremos los secretos más profundos bajo llave. Las mejores respuestas pertenecen a quienes tienen la paciencia de escuchar.

Acomodaos, disponed vuestras miniaturas, aclarad la garganta y dadle al play. La música de los dados ya ha comenzado a sonar.»