Leyendas Vivas

Bajo la bóveda de La Escotilla Estaliana, los vientos de la magia soplaron con una fuerza ancestral, rasgando el velo entre la historia y la realidad. Las grandes sagas del Viejo Mundo cobraron vida, convocando a los verdaderos señores de la guerra para decidir el destino de la tierra.

Avatares de la destrucción, guardianes eternos y reyes de la noche descendieron al campo de batalla, portando armas forjadas en eras olvidadas. Ante su presencia, los ejércitos callaron y el suelo tembló bajo el peso de sus leyendas.

He aquí los rostros de aquellos que caminan donde los mortales temen pisar:


El Rey Eterno contra el Dragón de Luz

Un duelo que trasciende el tiempo. Settra el Imperecedero, el primer y más grande Rey de Nehekhara, un conquistador no-muerto cuya voluntad de dominio es tan férrea que se niega a servir a nadie, ni siquiera a los dioses. Frente a su carro de oro, el Príncipe Tyrion, el guerrero más letal de la raza élfica y Defensor de Ulthuan, portando la espada Colmillo Solar y la maldición de un linaje condenado a la grandeza y la locura.

El Oro de las Tumbas choca contra el Fuego del Fénix.


Arbaal el Invencible: La Ira del Dios de la Sangre

El campeón favorito de Khorne, una fuerza de destrucción pura que jamás ha conocido la derrota en miles de batallas. A lomos de su monstruoso Mastín de la Carne, Arbaal carga con una sentencia terrible: la victoria eterna es su única opción. Si alguna vez retrocede o huye, la furia de su dios lo consumirá y lo convertirá en un engendro sin mente. Es la violencia encarnada, una tormenta de hachas y cráneos que nunca se detiene.


El Rey Louen Leoncoeur: El Santo de la Espada

La encarnación viviente del honor y la caballería. Louen no es solo un monarca, es un Caballero del Grial que ha bebido de la copa de la Dama, convirtiéndose en un ser casi divino. A lomos de Beaquis, su leal hipogrifo, desciende de los cielos como un cometa de justicia. Su sangre bendita cierra sus heridas al instante, haciendo de él un faro de esperanza indestructible frente a la oscuridad.


Gorthor el Cruel: El Azote de la Civilización

La pesadilla viviente de los Hombres Bestia, el único Caudillo capaz de unificar a las manadas anárquicas bajo un solo propósito de odio absoluto. Desde su brutal carro de guerra tirado por Tuskgors, no busca conquistar, sino erradicar todo rastro de orden, ciudades y templos, devolviendo el mundo a su estado primigenio de sangre y depredación. La personificación de la naturaleza más violenta y despiadada.


Grom el Panzudo: El Rey Goblin que desafió al Mundo

Una brutal anomalía de la naturaleza. Tras devorar carne de troll cruda, Grom creció hasta alcanzar un tamaño monstruoso y una capacidad de regeneración antinatural. A lomos de su pesado carro de lobos, es la única leyenda pielverde que ha logrado llevar el fuego y la ruina hasta el corazón sagrado de los Altos Elfos, demostrando que incluso la criatura más vil puede hacer temblar imperios.


Teclis, Gran Señor del Conocimiento: La Mente sobre la Materia

La antítesis perfecta de la fuerza bruta. Físicamente frágil y consumido por una maldición que debilita su cuerpo, Teclis se mantiene en pie gracias a pociones y voluntad pura. Sin embargo, es el hechicero mortal más poderoso que ha pisado el mundo. No necesita armadura; su intelecto dobla la realidad, desintegrando demonios y campeones del Caos con un simple gesto antes de que sus espadas puedan tocarle.


El Conde Mordrek el Maldito: El Prisionero de la Eternidad

Un paladín trágico atrapado en un ciclo sin fin. Mordrek ha sido bendecido —y maldecido— con la verdadera inmortalidad por los Dioses del Caos. No importa cuántas veces sea abatido, siempre regresa para servir, anhelando en secreto un descanso final que se le niega. Su existencia es una tormenta de matanza perpetua, condenado a vagar por el mundo erradicando todo lo que una vez juró proteger.


Orion: El Rey en el Bosque y Avatar de la Cacería

La encarnación viviente de la furia de Athel Loren. Orion es el Avatar del Dios Kurnous. Cada primavera renace entre fuego y trueno para liderar la Cacería Salvaje. Un gigante inmortal cuya mera presencia hace temblar la tierra, castigando a los intrusos con la brutalidad primitiva de la naturaleza misma. No protege el bosque; él es el bosque en guerra.


Vlad von Carstein: El Primer y Verdadero Emperador

El patriarca de la aristocracia de la noche. Vlad es un general brillante que busca reclamar el trono del Imperio para gobernar eternamente. Portador del legendario Anillo de los Carstein, ha engañado a la muerte tantas veces que sus enemigos temen que sea verdaderamente invencible, regresando siempre para liderar sus huestes.


Jerek Kruger

El Gran Maestre de los Caballeros del Lobo Blanco. La leyenda que demostró que los monstruos inmortales pueden sangrar al abatir al mismísimo Vlad von Carstein. No necesita yelmo ni magia; solo su Martillo Rúnico de Obsidiana y la furia de Ulric. Es un padre para sus hombres, conociendo el nombre y la historia de cada caballero que carga a su lado.


El Juicio Final: El Elegido contra el Caudillo Supremo

Aquí colisionan las dos fuerzas más destructivas de la historia. Archaon, el Señor del Fin de los Tiempos, un semidiós ungido por el Caos Absoluto cuya existencia es una profecía de aniquilación total. Frente a él, Grimgor Piel’eierro, la violencia orca destilada en su forma más pura. Grimgor no lucha por dioses ni por el destino, sino por el instinto salvaje de aplastar al enemigo más grande que existe y demostrar al universo que, ante todo, él es «El Mejor».


Boris Todbringer: El Lobo de Middenheim

El Conde Elector más feroz del Imperio. Tuerto y marcado por mil batallas, Boris gobierna desde la silla de montar. Su odio hacia los Hombres Bestia es legendario. Portando el Colmillo Rúnico, es la encarnación de la furia del dios Ulric: viejo, implacable y tan duro como el invierno del norte.


El aire huele a ozono y a miedo. Se ha corrido la voz de que grandes leyendas caminan hoy sobre las tierras de la Escotilla Estaliana. Veo a un Rey de Huesos que se hace llamar ‘Imperecedero’, a los gemelos de Ulthuan jugando con magia que apenas comprenden, e incluso al autoproclamado Elegido del Caos, Archaon, buscando una corona que no le pertenece.

¡Qué tiernos sois todos!

Cuando los ancestros de Valten aún se arrastraban por el barro, yo ya derribaba las murallas de los dioses. Cuando Settra pronunció su primer decreto, mi martillo ya había aplastado civilizaciones enteras. Vuestros títulos, vuestras coronas y vuestros ejércitos son polvo ante la antigüedad de mi raza.

¿Creéis que sois los protagonistas de este final de los tiempos? Grave error. Solo sois el banquete.

Alzad la vista y mirad cómo el cielo se oscurece sobre vuestras cabezas. Esas nubes negras que se arremolinan y devoran la luz no traen lluvia, traen vuestra sentencia. El trueno que sacude vuestros huesos anuncia que el tiempo de las palabras ha terminado. La Tormenta ha llegado para reclamar lo que es suyo, y yo soy el rayo que partirá vuestra historia en dos.

Kholek Comesoles: La Montaña Viviente y Heraldo de la Tormenta

El más antiguo y terrorífico de los Ogros Dragón Shaggoth. Kholek es una catástrofe natural con voluntad propia. Hizo un pacto con los Dioses Oscuros cuando la humanidad aún vivía en cuevas, y desde entonces ha crecido hasta alcanzar un tamaño imposible, capaz de mirar por encima de las murallas de las ciudadelas. Porta el martillo Rompeestrellas y, allá donde pisa, el cielo se abre y los rayos golpean la tierra en su honor


La Legión de Hierro

La Tormenta ha traído el trueno, pero el rayo no cae solo.

Desde su Trono de Cráneos, Khorne ha mirado el festín de reyes y elegidos que se arrastran aquí abajo y ha sonreído. Un banquete de tal magnitud exige a sus mejores perros de presa.

Mirad al Norte. Esa marea de estandartes de hierro que emerge de la niebla no busca gloria, busca sangre para su Dios. Al frente marcha Erlock, el Tuerto, el único mortal con la voluntad de encadenar a la demencia. Y a su lado, aullando con la furia de mil batallas, la montaña de músculo rojo, el Ángel Caído: Scyla Anfingrimm.


CUANDO LAS LEYENDAS CHOCAN

En una esquina, una criatura tan antigua como las montañas, capaz de invocar el rayo y aplastar murallas: Kholek Comesoles. En la otra, la voluntad inquebrantable del Norte, portador del Colmillo Rúnico y señor de los lobos: Boris Todbringer.

¿Puede la fe del Dios Lobo detener a un Shaggoth Ancestral? La respuesta está escrita en sangre (y vómito).

Preparaos para leer una crónica de heroísmo absurdo, tácticas desesperadas y uno de los finales más épicos y ridículos que se recuerdan en The Old World.


EL HONOR Y LA MALDICIÓN

Dicen que en el Norte la esperanza se congela antes de tocar el suelo. Que marchar hacia allí es caminar hacia la propia tumba. Pero hay un Rey que no conoce el miedo, y cuya luz brilla más fuerte cuanto más profunda es la oscuridad.

El Conde Mordrek el Maldito ha vuelto. No busca tierras, ni riquezas. Busca el silencio. Busca un final que los Dioses Oscuros le niegan, dejando a su paso un rastro de cadáveres y desesperación. Su armadura es una prisión; su espada, una sentencia. Creyó que el Imperio de los hombres se rompería ante su sola presencia.

Pero lo que encontró no fue miedo. Fue el rugido de un León.

El Rey Louen Leoncoeur no espera tras las murallas de Couronne. Ha cabalgado hacia la tormenta, sabiendo que la victoria exigirá un precio terrible. He visto a campesinos ser usados como carne para cebar la trampa, y a la flor y nata de la caballería cargar con la furia de la Dama sobre una marea de acero negro.

¿Puede la fe de un mortal romper una maldición eterna? ¿Puede el honor sobrevivir cuando el cielo se tiñe de sangre? El duelo está servido. El Rey contra el Inmortal.


GALERÍA DE IMAGENES

Tyrion vs Settra

«Settra ruge que ‘no sirve’, pero ante Tyrion, ni siquiera tuvo tiempo de reinar. El Descendiente de Aenarion se movió como un relámpago dorado, y Colmillo Solar no solo rompió huesos antiguos: pulverizó al Rey de Reyes hasta convertir su título de ‘Imperecedero’ en una cruel ironía de polvo y vendajes rotos.»


Archaon vs Grimgor

«La Espada de los Reyes probó que Archaon es el duelista supremo, humillando a Grimgor en combate singular; pero ni siquiera el Elegido puede detener un alud con una sola espada. Mientras el Kaudillo sangraba en el suelo, la Marea Verde devoraba imparable a las legiones del Caos.»


Gorthor vs Orión

«Cuando el polvo y las hojas se asentaron, solo una figura permanecía erguida. Gorthor resistió la tormenta de Athel Loren y, golpe tras golpe, forzó al Rey del Bosque a hincar la rodilla y abandonar el combate. Una victoria legendaria, sí, pero comprada con tanta sangre de hombre bestia que hoy el Drakwald llora en silencio.»


Grom vs Boris

«Grom creyó que la distancia era su escudo y envió a sus goblins a morir de uno en uno, pero solo logró alfombrar con cadáveres verdes el camino para que el Lobo de Middenheim llegara hasta él y le arrancara la corona (y las tripas).»


Arbaal vs Teclis

«Toda la alta magia de Ulthuan se apagó en un solo segundo bajo el hacha del Destructor. Arbaal no solo venció a Teclis; lo quebró como a una rama seca en el desafío. Y cuando la luz del Archimago se extinguió, la esperanza de los Asur murió con él: lo que siguió no fue una batalla, fue una cosecha de cráneos.»


Vlad vs Jerek

«El Lobo Blanco y el Señor de la Noche chocaron con tal furia que la misma tierra se estremeció. Luego, la niebla lo cubrió todo. Cuando el humo se disipó, solo quedaba el silencio. No hubo cuerpo, ni victoria, ni derrota… solo la certeza de que dos leyendas se encontraron, y quizás, todavía siguen luchando en algún lugar entre la vida y la muerte.»


Mordrek vs Grom

«La inmensa corpulencia de Grom fue su perdición. La espada de Mordrek no solo le derrotó, sino que desató una mutación incontenible en su carne. El Panzudo ya no lidera Waaaghs!; ahora es una montaña de carne aullante y tentáculos, un Engendro del Caos condenado a un hambre que nunca podrá saciar.»