Dicen que los enanos no sueñan, que sus mentes son tan duras como la roca bajo la que viven. Pero eso no es verdad. Erni «Barba-Incipiente» (o Erngrim, para cuando tenga edad de empuñar un hacha de verdad) lo sabe bien. Una noche, tras un largo turno limpiando jarras en la taberna, cayó rendido sobreSigue leyendo «Karak-Eternum: El Sueño de un Enano»