BATALLA I: EL SANTUARIO


La Vanguardia del Silencio (998pts)

155 – Aelindra, General, Aeda Nivel 3, Magia de Batalla (Bola de Fuego, Pilar de Fuego, Urgencia Arcana)

91 – Acechador de Caminos, Espadillas Arcanas

101 – Acechador de Caminos, Espadillas Arcanas, Luz de las Hadas

96 – 6 Exploradores, Espadillas Arcanas, Campeón

78 – 6 Arqueros, Espadillas Arcanas

78 – 6 Arqueros, Espadillas Arcanas

162 – 6 Centauri (Jinetes Salvajes)

90 – 5 Forestales, Espadillas Arcanas

90 – 5 Forestales, Espadillas Arcanas

3x 19 – 2 Hijos del Bosque

  • 1x Guardian 

  • 1x Zorro (Sabueso)


Waaagh de Kardoz el Veloz (1000pts)

195 – Kardoz (Caudillo Orco Negro), Arma 2 manos, General, Jabalí guerra, Pantalones troll (secreto)

116 – Zugrot espiritu del verde, Chamán Orco N2, Magia Waaagh (hechizos irrelevantes, jejeje), Pinturas y Jabalí de guerra

144 – Carro Orco Negro, Estandarte, Arma 2 manos

53 – Carro Goblin con 2x lobos

67 – 5 Jinetes lobo goblin, Arco corto, Movimiento de Reserva, Jefe, Músico

103 – 5 Jinetes de Jabali salvajes, Lanza Caballería, Furia asesina, Pintura Guerra, Escudo, Jefe

180 – 8 Jinetes de Jabali Orco, Lanza Caballeria, Armadura Pesada, Escudo, Grandotes, GMC

142 – Carro Orco Negro, Estandarte, Arma adicional


La tempestad no perdona a nadie. Al desembarcar en Albión, la realidad nos golpeó con la fuerza de un huracán. No era una lluvia natural; era magia antigua rechazando a los invasores. La única calma se encontraba bajo la sombra de los antiguos Monolitos, el «Santuario».

Pero no fuimos los únicos en buscar refugio. Una horda desesperada, liderada por el infame Kardoz el Veloz, emergió de la bruma. Buscaban salvarse de la tormenta, pero encontraron algo peor: a la Vanguardia del Silencio.

Desde la espesura, observamos su llegada. El estruendo de sus carros y el hedor de sus jabalíes delataban su posición mucho antes de verlos. Kardoz, obsesionado con la velocidad, dividió sus fuerzas por los flancos, evitando el bosque central como si supiera que los árboles tenían dientes.

Aelindra, serena, tejía los vientos de magia mientras sus exploradores tomaban posiciones.

⚔️ FASE I: LA IRA DE LOS NATIVOS

La isla tiene sus propios guardianes. Bárbaros nativos surgieron de la niebla para proteger los monolitos sagrados. Para nosotros, fue una danza; para los orcos, un calvario.

Mientras mis Centauri (Jinetes Salvajes) despachaban a los nativos cerca del Monolito con la fluidez del agua…

…en el extremo del campo de batalla, la tosquedad orca pagó su precio. Un Carro de Orcos Negros y los Jinetes de Lobo Goblins quedaron atascados en una lucha brutal y absurda contra los bárbaros, incapaces de avanzar. La selva misma los retenía.

🔥 FASE II: EL FUEGO PURIFICADOR

Kardoz intentó forzar el avance por el flanco derecho con sus Jinetes Salvajes y su Chamán, lanzándolos contra mis Forestales. Cayeron en la trampa.

Desde las líneas orcas, su carga parecía imparable. La furia de los Jinetes Salvajes y los cánticos de su Chamán retumbaban en el flanco, ignorando que estaban corriendo hacia su propia pira funeraria.

Pero el bosque no perdona la osadía. Antes de llegar al cuerpo a cuerpo, las primeras descargas hicieron tambalear su confianza.

Aelindra no necesitó flechas. Entonó el Cántico de la Llama y, con una Bola de Fuego y un Pilar de Fuego devastadores, incineró la vanguardia orca. La magia de Albión fluía a través de ella, y el Chamán orco, superado, ardió antes de poder convocar el poder del Waaagh.

🏹 FASE III: EL SACRIFICIO DEL BOSQUE

Con el flanco derecho ardiendo, la batalla se dividió en dos frentes desesperados.

En el flanco izquierdo, un Carro de Goblins intentó una maniobra sucia para cargar contra el flanco expuesto de mis Centauri, que aseguraban el Monolito. Pero el bosque reaccionó. Los Hijos del Bosque surgieron de las raíces para interceptar la carga. Pequeños pero feroces, se sacrificaron contra las cuchillas del carro para que el objetivo permaneciera seguro.

Mientras tanto, en el flanco derecho, Kardoz avanzaba sobre las cenizas de sus propios aliados con su unidad de élite de Jinetes de Jabalí Grandotez. Rugió una orden de carga intentando aplastar a mis líneas de tiro, pero la lluvia de flechas fue tan densa que los jabalies tuvieron que retroceder en buen orden.

Tras recomponerse, el orgullo del Kaudillo pesó más que la prudencia. Lejos de amedrentarse, espoleó a su bestia para una segunda embestida, obligando a su élite a correr hacia la boca del lobo una vez más.

Esta vez no hubo piedad. La ofensiva se estrelló contra un muro de magia y acero. Desde dos ángulos distintos, la lluvia de flechas y los vórtices de fuego diezmaron a la élite orca antes de que pudieran siquiera levantar sus rebanadoras. Fue una carnicería a cámara lenta.

🩸 EL CLÍMAX: EL SECRETO DE KARDOZ

El humo se disipó y reveló una imagen desoladora para la Horda. Kardoz estaba solo, rodeado de cadáveres de jabalíes, atrapado en un círculo mortal de Forestales, Exploradores y Acechadores que le apuntaban desde la espesura.

Y al fondo, Aelindra. La Aeda lo observaba con frialdad, canalizando el último aliento de la tormenta entre sus manos.

El Pilar de Fuego estalló bajo los pies del Kaudillo. No fue un golpe de suerte; fue una ejecución. El fuego le causó una herida humillante que fundió parte de su armadura.

En ese instante… Aelindra lo vio. Vio cómo las piernas de Kardoz, destrozadas y cojas, sanaban antinaturalmente gracias a unos pantalones de piel de Troll ocultos bajo el metal fundido. El secreto de su «velocidad», la vergüenza que ocultaba a su propia horda, quedó expuesta ante los ojos de la Elfa.

Kardoz cruzó la mirada con ella. Supo que ella lo sabía. Un segundo después, un Acechador de Caminos le clavó una flecha precisa, causándole una segunda herida. Kardoz rugió, no de dolor, sino de pánico a que su secreto se extendiera.

💀 EL DUELO FINAL: VENGANZA SOBRE VICTORIA

Ignorando el Monolito y la batalla perdida, Kardoz cargó ciego de ira. Salvó una lluvia de flechas imposible gracias a la magia regenerativa de su armadura oculta y la pura desesperación.

Aelindra, exhausta tras haber canalizado tanta magia de fuego, intentó desvanecerse en la niebla, pero sus fuerzas fallaron en el último segundo. El Kaudillo, tras arrasar sobre unos forestales que se interponían en su camino, alcanzó a la Aeda (sí, fallé el chequeo de la regla Evadir con Aelindra sacando un 6).

Kardoz abatió a la Aeda con brutalidad y, acto seguido, cazó al Acechante que también conocía su secreto. Con los testigos muertos, el Kaudillo rugió su «victoria» al cielo tormentoso, aunque la isla ya no era suya.

🏆 RESULTADO: VICTORIA TÁCTICA ASRAI

Kardoz salvó su reputación, pero perdió la guerra. Mientras él se saciaba de venganza en el flanco derecho, mis Centauri ondeaban el estandarte sobre el Monolito Arcano en el centro. La tormenta amainó obedeciendo a los Asrai.

PUNTOS DE VICTORIA: 🌲 Asrai: 1001 (Control del Monolito + Victoria) 👹 Orcos: 583

EPÍLOGO: Los orcos creen que Aelindra ha muerto. No vieron al pequeño espíritu, un zorro de nueve colas, emerger de la maleza para arrastrar su cuerpo herido hacia las raíces profundas del santuario. Kardoz tiene su secreto… por ahora. Pero el bosque nunca olvida.

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